En serio

Hit me!

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Déjenme decirles una cosa amigos, la vida no es fácil para nadie, ni para mí, ni para ti, ni para el vecino, pero lo bonito de la vida es precisamente que no lo sea. Qué aburrido sería un juego en el que uno siempre gana con facilidad, porque no tendría sabor, no tendría chiste. La agilidad, la astucia, la estrategia con la que sorteas a los adversarios es lo que hace que la victoria sea más dulce.
 
La vida te reparte unas cartas y tú decides cómo jugarlas, te arriesgas a ganar o perder, obviamente, pero cuando decides abandonar el juego ya perdiste, porque no te queda más que sentarte a esperar a que otros terminen de jugar y yo mis amigos, no soy de esos, yo nunca abandono nada, yo juego hasta que me quede sin fichas, porque abandonar un juego cuando se está ganando, es de locos.
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En serio

Me duelen los inocentes

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Me duele el policía lleno de mística en el cumplimiento de su deber, que se levanta cada día con el convencimiento de que su vida le da un aporte real a la sociedad, cuyo noble oficio se ve salpicado con el actuar salvaje de los resentidos que han encontrado en grupos como el ESMAD, una oportunidad de realizar sus desmanes sin consecuencias.

Me duele el taxista trabajador, que día a día se levanta a ganarse la vida de manera honesta, tratando de prestar el mejor servicio, que por el imaginario colectivo entra en el mismo saco de los inadaptados sociales, criminales que se escudan en la montonera para atacar ubers y usuarios de manera por demás terrorista.

Me duele el estudiante de recursos limitados, consciente de su desafío, que se levanta día a día para llenar de orgullo a los padres que le inculcaron valores desde pequeño, pero que tristemente queda prisionero entre aquellos delincuentes que se cuelan en transmilenio o lo destruyen en paros y manifestaciones, como quien desfoga todas las frustraciones de su propia mediocridad en la propiedad pública.

Me duele el político idealista, que tiene dentro de sí la firme creencia de que cambiar las cosas es posible, pero que día a día tiene que nadar entre la porquería de la corrupción y la ineptitud, de quienes se burlan de la institucionalidad y se aprovechan de los baches del sistema.

Me duele el periodista, comprometido con la búsqueda de la verdad, implacable e imparcial, que es comparado con el practicante fanático de memes o la insensible modelo que solo logró conseguir trabajo gracias a su registro en cámaras.

En verdad me duele que mis compatriotas sigan diciendo “país de mierda”, por ver las desgarradoras noticias que vemos día a día, sin preguntarse primero por su participación en la construcción del mundo en el que habita.

Solo puedo pedirle a la gente decente que persista en su integridad, que nos sirve de ejemplo para todos los demás y que vemos en sus simples acciones un acto heroico porque sabemos que no es fácil apartarse del camino del “vivo”, cuya única idea de crecimiento es sacarle ventaja al otro.

¿Quieres un mundo mejor? ¡Hazlo!

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Inspiración

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Mi papá nunca jugó fútbol conmigo, no me enseñó a montar en bicicleta ni hablamos nunca sobre las mujeres, nunca se preocupó por ser un buen padre por andar ocupado siendo una buena persona, pero curiosamente lo fue, porque lo mejor que un padre puede hacer por un hijo es ser un buen ejemplo.

Con la precisión de un militar siempre se levantó a las 6 en punto de la mañana con un chiste a flor de labios, contándolo a todo el que veía y en ocasiones hasta más de una vez a la misma persona. Siempre fue a trabajar en algo que le gustaba y aunque el tema a mí no me interesaba mucho, siempre admiré la pasión con la que hablaba de ello.

Nunca llegó borracho a la casa, nunca le fue infiel a mi mamá y el único maltrato que recibimos de su parte fue avergonzarnos ante los demás exagerando nuestras cualidades, pues para él, sus hijos siempre fuimos más que superhéroes. Me enseñó a no tomar la vida tan extremadamente en serio, pues si nos ponemos a pensar, todo es un poco gracioso.

La gente suele ver en las figuras de autoridad una obligación de hacer algo por los demás, como el caso de Gabo y el acueducto de Aracataca, pero no se ponen a pensar que lo mejor que puede hacer alguien por otra persona, es brindarle una historia de vida de la que se pueda aprender, un sueño con el que nos veamos identificados, alguien que haya estado en la misma situación que uno y haya logrado salir adelante.

De ahí nace la idea de la página de la Colombianidad, un espacio dejar de hablar mal de Colombia y comenzar a compartir historias de compatriotas que no solo han alcanzado el éxito, sino que además han logrado cambiar el mundo para bien.

Usualmente llegamos a estos pensamientos cuando la muerte abre las puertas de la reflexión y obliga a la mente a pensar en lo bueno que era la persona, pero este amigos míos afortunadamente no es el caso. Mi papá a sus 71 años está más vivo que nunca y aunque no logró cambiar el mundo, sí lo hizo con el mío. Lo amo con cada uno de sus defectos porque es un gran padre y porque me mostró el camino de cómo serlo con mis hijos.

https://www.facebook.com/lacolombianidad

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El día en que no me hizo reír

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Todos los días mi hijo dice algo que me hace reír, al principio guardaba sus anécdotas solo para mí pero un día me dio por publicarlas en Facebook y descubrí que mis amigos veían en ellas a sus hijos, sobrinos o a los niños de sus amigos. Esos “insights” que apenas estoy descubriendo fueron descritos uno a uno cuando yo era pequeño, solo que en aquella época no era consciente de la realidad, simplemente me hacían reír porque eran graciosos.

La persona que los describió era un genio en la pinta de un niño, de un superhéroe o de un loco. Un viejo doctor con lo que a mí concierne era una bolsa de almojábanas, que veía todos los días en canales de diferentes países, una vez incluso lo vi en portugués y aunque no entendía nada sabía exactamente lo que decía, porque sus dichos estaban aferrados a mi memoria como se pega un jingle en la mente de un niño. Hasta el mismo Maradona admitió que cuando había pasado sus peores momentos, solo el ver uno de sus programas lo llenaba de paz.

En una ocasión y aunque detesto hacer filas, duré toda una tarde en Corferias esperando verlo, solo para que cuando llegara me dijeran que se había tenido que ir. Lo más cerca que estuve de él fue una ocasión en que viajé a México y me tomé una foto con su estatua de cera. Pero no siempre tienes que conocer a alguien en persona para que sea parte de tu vida y él, fue parte de la vida de millones de personas, generaciones enteras le debemos explosivas caracajadas de nuestra infancia, adolescencia o edad adulta, porque al igual que Gabo, logró entender las palabras de Tolstoi: “Describe tu aldea y serás universal”.

Gracias infinitas Don Roberto Gómez Bolaños y aunque sé que ese movimiento no lo tenía fríamente calculado, logró encontrar el secreto de la inmortalidad, mantener un llama de alegría en el recuerdo de todo el mundo.

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Un luto que no duele

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Jueves santo de 2014. Mientras unos están conectados a la repetición perpetua de la programación televisiva en semana santa, otros disfrutan del enorme privilegio de no saber qué pasa en el mundo. De repente, como el huracán que destruyó a Macondo una noticia nos revuelca la testa. El más grande que haya dado esta tierra acaba de volverse leyenda.

 

¿Cómo despedir a un héroe de carne y hueso? Si hasta las palabras murieron un poco en este día. Gabo, el dibujante de historias en la mente ha muerto en jueves santo y lejos de resucitar al tercer día, permanecerá eterno en quienes somos creyentes del realismo mágico, en forma de mariposas amarillas que mantienen despierta a la imaginación.

 

Cuando tenía 10 años expuse en el colegio al escritor oriundo de Aracataca Magdalena. 20 años después cuando se me había olvidado todo, decidí irme a conocer otros paisajes. En Perú comenzó y terminó mi expedición, pues escogí como compañero de viaje al retrato más fiel que se haya hecho de latinoamérica, 100 años de soledad. Al leerla supe que debía regresar pues aún no conocía mi propio paisaje, y a pesar de no ser un gran lector puedo asegurar que jamás podré leer algo mejor en mi vida.

 

Pertenezco a una generación que lloró la muerte de Michael Jackson, pero que incomprensiblemente no puede llorar la de Gabo. Pienso que es un luto que no duele porque no fue una persona cercana, pero de ahora en adelante lo será mucho más a través de las obras que pienso devorar una y otra vez.

 

Gracias Gabo por tocar nuestras vidas con tu magia y ahora reúnete con la estirpe de los Buendía, que aunque siendo ficción lograste darles más vida de la que mucha gente del mundo real quisiera tener.

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En serio

Despedida de un desconocido

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Hola Daniel

 

Me atrevo a llamarlo por su nombre de pila porque lo he seguido durante años y me gusta pensar que me gané esa confianza. En algunas ocasiones le he compartido mis escritos y le he controvertido los suyos sin dejar de ser un desconocido para usted, pero no por eso podía ni quería dejar pasar este momento sin darle un gran agradecimiento por sus letras.

Se retira por la puerta grande como lo hizo Juan Gossaín, grandes colombianos que fueron grandes no por sus actos sino por sus palabras, que generaron muchos más actos de lo que hubieran podido hacer por sí mismos.

Si alguna vez llego a comprender a este país la mitad de bien de lo que lo hace usted, podré llegar a ser el gran escritor que quiero ser, disfrutando del realismo mágico de Gabo y de la visión infantil de Jairo Anibal Niño.

No me queda más que decirle que disfrute su retiro y si por ahí tiene un blog que le calme la piquiña de escribir, por favor no dude en pasármelo, pues jamás será suficiente de Daniel Samper Pizano para mí.

Un abrazo.

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En serio, Gente de hoy

La plaga humana

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Viendo la película “After earth” del director de “Sexto sentido”, además del caldo de ojo que se da uno viendo a la hermosa hija de Lenny Kravitz, surge la idea de que no es difícil imaginar un mundo en que todo haya evolucionado para eliminar humanos.

En Matrix hay una parte en que el agente Smith dice:

“Todos los mamíferos de este planeta desarrollan instintivamente un lógico equilibrio con el hábitat natural que les rodea. Pero los humanos no lo hacen. Se trasladan a una zona y se multiplican hasta que todos los recursos naturales se agotan […] Existe otro organismo en este planeta que sigue el mismo patrón ¿Sabe cuál es? El virus…”.

Mantenemos enferrrrmo al planeta y créanme, no hablo solo de los que acaban con los recursos naturales, eso es obvio, hablo de los que son tan mortíferos que acaban consigo mismos.

No imagino a las criaturas de la selva respetar a las hienas de la misma manera que respetan al león; aquí llenan el senado de paramilitares, narcotraficantes o asesinos encorbatados y no decimos nada. No me imagino a un caballo matando a una zebra por estar cubierta de rayas; aquí si tiene la camiseta del equipo contrario, ya es candidato para el camposanto. No imagino a la gallina matar al gallo porque canta muy duro; aquí va un man con cuchillo a pedir que bajen el volumen y lo bajan a él por el balcón.

Somos bacilos que se alimentan del cinismo. Nos aterramos por las masacres en Siria, pero nos parece de lo más normal andar borracho en pura HP en el carro. Nos indignamos porque haya alcaldes homosexuales, pero vemos tranquilamente salir a popeye de la cárcel para la caleta y de ahí para las bahamas. Todo el mundo habla del proceso de paz cuando ni siquiera es capaz de ceder el paso en la vía.

¿Tratamiento? Como todo virus, se debe atacar desde adentro. Necesitamos con urgencia una antitoxina que nos brinde inmunidad a la inhumanidad. Que se multipliquen los Mutis y se inhiban los jose obdulios. No permitir que las cepas del virus Hanna Montana mute en el terrible Mileys Cyrus. Que se propaguen la tolerancia y la educación como único medio viral para la vida en armonía.

¿Difícil? ¿Utópico? ¿Romántico? Ok, entonces esperemos a que la tierra se encargue de sacudirse de nosotros. Recuerden, ella no nos necesita, pero nosotros a ella sí.

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