Gente de hoy

La extraordinaria capacidad para incomodarse

11401008_875896379151177_2023616472229111848_n

Ser un héroe en una ciudad como Bogotá es fácil, bueno… tal vez fácil no pero ciertamente no sería complicado. No me refiero a andar en capa y calzoncillos pateando rateros y pervertidos en el transmilenio, un héroe se define por la capacidad de hacer algo extraordinario, algo que sea capaz de inspirar al resto y la verdad es que algo tan ordinario como acercar a alguien hasta su casa, aquí sería algo extraordinario.

Hace poco fui a ver a un amigo al aeropuerto, estaba haciendo una escala en un viaje que se presentó por motivos de fuerza mayor, estaba visiblemente afectado por una situación en la que no entraré en detalles y aunque yo sabía que no podía hacer mucho por él, quería ir a verlo y darle una palabra de aliento. Él vio con extrañeza pero con gratitud que yo dedicara un par de horas para encontrarme con él, yo solo sabía que él hubiera hecho lo mismo por mí.

Otro día en una clase de la maestría, el profesor pidió que nos dividiéramos en grupos, yo siempre me hago con los mismos compañeros pero observé que había unas personas que no alcanzaban a llenar la cuota, así que decidí ser parte de su grupo. Una de las compañeras dijo que yo era un caballero y al principio no le entendí a que se refería.

La semana pasada fui a tomarme unas cervezas con un primo que no veía hace tiempo y ya entrado en tragos, me confesó que a él le molesta mucho que yo le pida favores porque lo pongo en una situación incómoda. Lo cierto es que no soy del tipo que pide favores frecuentemente ni a cualquiera, pero aquella charla me dejó dos cosas, una gran decepción de mi primo y la comprensión de por qué les había resultado extraña mi actitud a mi amigo y a mi compañera.

No soy muy consciente de los sacrificios que hace la gente para prestar su colaboración, no porque sea un malagradecido, sino porque para mí es algo natural. No se si sea un tema climático, geográfico o cultural, pero vino a mi mente un concepto sobre el que leí recientemente. En suráfrica existe una regla ética enfocada en la lealtad de las personas y las relaciones entre ellas llamada Ubuntu. El Ubunto es una filosofía en la que si puedes ayudar a alguien lo haces, no porque sea una obligación, sino porque eso te define como persona.

Fue entonces cuando me percaté de que la comodidad nos quita humanidad y cuando llega algo que te saca de tu zona de confort, simplemente lo rechazas. No se trata de realizar una titánica proeza como ir a visitar leprosos, alimentar a los mendigos o donar un riñón, si lo haces está genial, pero también estaría genial si haces algo tan simple como ir a ver a un amigo, prestarle ayuda a un compañero o llamar a un familiar por el simple hecho de saber cómo se encuentra.

Una de las cosas que nunca olvidaré fue cuando nació mi primer hijo, no teníamos carro y estaba lloviendo. Llamé a algunas personas para ver si me podían hacer el favor de recogerme pero todos estaban trabajando o con pico y placa, todos incluyendo a una gran amiga, que decidió salir de su trabajo, pedir un carro prestado y pasar por nosotros. Ese día fue nuestra heroína.

En las relaciones interpersonales no debe darse nada por hecho, es un estatus que hay que ganarse día a día. ¿De qué sirve poder irse a tomar unos tragos con alguien si sabes que no vas a poder contar con esa persona cuando lo necesites? Puedes ser una persona llena de defectos, lejos de ser un héroe, pero hay algo que debes tener presente, debes estar dispuesto a “incomodarte” al menos por la gente que quieres.

Estándar
Gente de hoy

Este no es el futuro que me prometieron

IMG_3151

Una de mis películas favoritas es la segunda parte de “Volver al Futuro” de la trilogía de Robert Zemeckis. Cuando la ví por primera vez, soñaba con el día de 2015 en que vería autos voladores, los zapatos que se amarran solos o los hologramas anunciando las películas en cartelera. Con algo de desilusión lo único que se ha cumplido es nuestro nostálgico gusto por la música de los 80.
En 1968 Stanley Kubrick, uno de los más grandes directores de todos los tiempos, lanzó su película “2001: Odisea en el espacio”, basada en escritos del famoso autor de ciencia ficción Arthur C. Clarke. Hoy, casi 50 años después, la única odisea que hay es encontrar espacio, pues a donde uno vaya todo está lleno.

Cuando uno escucha 2015 es inevitable pensar en el futuro, pero en realidad lo único medio “futurista” que ha pasado, es que dos manes vestidos de robots ganaron un Grammy. Uno pensaría que superamos todas aquellas cosas que no nos dejaban avanzar como sociedad, pero hoy más que nunca está vigente el machismo, el clasismo, el racismo, entre muchos otros “ismos”. Pensaría uno que en 2015 ya no se usan frases como “murió como un perro”, pero la verdad es que no solo se usa la expresión, sino que además se practica por deportistas profesionales. Uno juraría que ya hemos superado taras medievales como la homofobia, pero hasta los gais se agarran con ellos mismos como Elton John y Dolce & Gabana.

Cosas como los toros, las corralejas, los concursos de belleza de menores de edad, el irrespeto de la ciudadanía a la autoridad o viceversa, son pan de cada día en una época donde supuestamente ya deberíamos haber evitado invasiones extraterrestres o viajado en el tiempo.

Uno pensaría que en esta época, donde la tecnología ha alcanzado avances tan importantes, todo se podría hacer desde tu teléfono celular, pero la triste realidad es que aún se tiene que recorrer el camino de la burocracia para realizar muchos trámites.

Tomemos el colegio de mi hijo por ejemplo. Por cuestiones de mi trabajo mi hijo tuvo que sacar su pasaporte a los 3 meses de edad, un documento que le sirve perfectamente en cualquier país, sin embargo para pasar del jardín al colegio le solicitan el registro civil original. Ok, no hay problema, es apenas natural que una institución pida requerimientos como ese, así que averiguo por internet cómo sacarlo pero no, hay que hacerlo personalmente.

Me dirijo a la notaría en donde lo registramos que curiosamente pareciera que se localiza en un triángulo de las bermudas del transporte porque nada sirve para ir o salir de allá. En estos días de paros y manifestaciones, tomar un taxi es como estar frente a dos exesposos, hay un silencio incómodo hasta que alguno de los dos comienza a echar indirectas. Así que me aventuro a tomar un bus en una ciudad donde debería considerarse como deporte de alto riesgo. Obviamente mi ignorancia en rutas hace que tome el bus que me dejaba más lejos, así que decido caminar el resto.

Llego a las 4 en punto y me cierran la puerta en la cara. Ok, es mi culpa, debí haber averiguado el horario antes de ir. Así que regreso al siguiente día y me encuentro con el temor de todo ciudadano impaciente, una cola. Al no tener alternativa la hago y al llegar a la ventanilla solicito el registro pero me piden un recibo de consignación.
– ¿Cuál consignación?
– ¿No sabía que hay que consignar $6.050 en el banco X para reclamar el documento?
– ¡Claro! ¿acaso luzco como alguien que no sabía?
Lleno de frustración, le pregunto al guardia de seguridad que donde queda el dichoso banco más cercano, a lo que él muy diligentemente contesta que a 10 cuadras hay uno. No pierdo tiempo preguntando por qué eligieron el banco más lejano para sus consignaciones y recorro las 10 cuadras, solo para encontrarme con otra hermosa sorpresa. Hay un cajero electrónico del banco X, pero no hay oficina donde pueda realizar la consignación.

Vuelvo a preguntarle a un noble transeúnte cuando su respuesta hace vibrar la vena de mi frente y me hace recorrer otras 20 cuadras, justo donde el bus me había dejado la primera vez. Ya en el banco y con un dedito del pie bombeando como supernova, tengo que realizar otra megacola, porque como cosa rara de las 5 cajas, solo hay una en funcionamiento.

De regreso a la notaría, oso perturbar a la señorita que conversa por celular, para ver si me puede ayudar con el certificado. “Con gusto, pero después de la señora”. Se trataba de una simpática viejita que seguramente no hablaba en años porque depositó en mí, toda la falta de cordura que la llevó a la notaría ese día.

Finalmente salgo con el papel en la mano, el sol ilumina mi gallarda estampa como si acabara de subir el Everest, pero poco a poco se desdibuja mi sonrisa al recordar que aún falta por sacar el registro civil de mi otro hijo, es ahí cuando añoraría un futuro en el que me aplasta un Terminator.

Estándar
Gente de hoy

La ciberimagen

Captura de pantalla 2015-03-03 a la(s) 16.09.50

(Foto de Ana Allen tomada de eltiempo.com)

Freud era más loco que psicólogo, pero de las cosas cuerdas que decía era que la necesidad se satisface por medio de una acción específica, mientras que el deseo a través de la búsqueda de una identidad perceptiva, incluso alucinatoria.

Coco Channel dijo que el lujo es una necesidad que empieza cuando acaba la necesidad, pero aquello que nos ha proveído la ciencia ya no es un lujo, ha llegado a los estratos más modestos y ha ocupado su lugar en la evolución de los objetos de valor.

En la actualidad en los países capitalistas, las relaciones que mantenemos con nuestros celulares son de una co-dependencia total, ya no solo para comunicarnos, sino para guardar recuerdos, para organizar agendas, para pagar las cuentas e incluso, para realizar un seguimiento a nuestro estado físico y médico. Se han convertido en nuestros oráculos para saberlo todo y en nuestros asistentes personales de bolsillo.

La línea entre la humanidad y lo cibernético es cada vez más delgada, los aparatos electrónicos fungen de extensiones de nosotros mismos y son cada vez más humanos, dando cabida a escenarios que solo encontrábamos en la ficción.

Una película en la que podemos ver esta relación es en la ganadora del Oscar “Her” del director norteamericano Spike Jonze. En esta película se plantea la hipótesis de poder entablar una relación amorosa con la personificación del sistema operativo del teléfono móvil, tocando nuevamente el tabú de una relación íntima con los artefactos.

Esta situación podría ser juzgada por la sociedad no desde la moralidad o la ética, sino desde la envidia que despertaría el haber encontrado la felicidad por un medio nada convencional (Jonze tiene experiencia en la personificación de los objetos, fue él quien dirigió el comercial ganador del Grand Prix en Cannes para IKEA en 2002 en el que se burlan de los posibles sentimientos que genere en el espectador una lámpara desechada).

Hoy en día, los celos y el resquemor se han convertido en la nueva divisa, quien despierta más envidias, es quien se posesiona como el macho alfa del grupo. No importa si en realidad se tiene más estatus o no, lo que importa es que nuestra puesta en escena así lo represente.

Al mismo tiempo, los objetos del deseo se han vuelto más intangibles que nunca, prueba de ello son las famosas “selfies”, que ubican a la sociedad en el penúltimo peldaño de la pirámide de Maslow, el de la autoestima, satisfaciendo las necesidades narcisistas de performatividad colectiva a través de imágenes que estretégicamente se colocan en las redes sociales, obteniendo o esperando un “like” o un “fav” como símbolo de la aprobación por parte de los contactos.

Esa imagen, se ha constituido en el nuevo objeto del deseo, la nueva presa a cazar, ya que la pesquisa por la foto perfecta, sumada a la facilidad para tomarla gracias a la tecnología con la que se dispone, hace que se esté dispuesto a tomar todo tipo de riesgos con tal de capturar en cámara el testimonio visual que demuestre lo bien que se esté pasando, lo felices que sea o los objetos de deseo con los que se cuente (o se pretenda contar).

En un futuro donde lo virtual puede superar a lo real ¿cuáles podrían ser los objetos del deseo? Posiblemente lleguemos a tal nivel de convergencia que el deseo, no sea más una variable de la ecuación, ya que cualquiera que sepa manipular el photoshop puede obtener su tan anhelada aprobación social.

Estándar
Gente de hoy

Master Shit

B7XEKlrIQAA8dqY.jpg-large

Aunque los platillos uribistas tienen buena salida… del país, me gustaría compartir con ustedes una receta cuyos ingredientes siento que le están sobrando a este sancocho.

Primero que todo despeje su lugar de cocina como lo hubiera hecho Yayita con la ONG de Antanas. Tome un queso Gruyère o cualquier otro a la bogoté humané, o sea con huecos y saque finas tajadas al mejor estilo del atracador de la ciclovía de la 80. Agregue 3 Evos Morales, si no tiene puede reemplazarlos por los huevos que le tocó quitarse al tuitero que increpó a Navarro Wolff.

Macere la papa como pervertido en transmilenio y añada unas miss tanguitas de indignación. Tome el palito de las selfies (o monopod) y revuelva vigorosamente antes de que haga metástasis o se diomedizará.

Sume a la mezcla bastante levadura pero que no sea del América o jamás ascenderá. Caliente en el horno a fuego cruzado mientras negocia con las FARC, adicionando una goticas de William Vinagre Ch teniendo cuidado de que no se queme en la puerta del horno como le ha pasado a Pachito.

No se recomienda de postre el casao de Maduro con Pastrana porque indigesta.

Si no le gusta este sancocho puede optar por el de pescado pero evite el de delfín Zuluaga, es muy difícil de pescar.

Solo puedo concluir que hay cosas que no se deberían cocinar, para todo lo demás existe MasterChef.

Estándar
Gente de hoy

La foto perfecta

facebook-fail

Cuando yo era pelao, a las niñas de mi colegio les gustaba pasar un cuadernito con preguntas varias que lo llamaban “el chismógrafo”, eran preguntas muy simples sobre la personalidad de cada uno, pero llenarlo correctamente podría ser la diferencia entre ser una persona a la que valía la pena conocer o no. Evidentemente se podía mentir, como en todo en la vida, pero las respuestas siempre tenían algo de realidad, porque partían de una proyección de nuestra identidad.

Tal vez ese ha sido el éxito de Facebook, un chismógrafo virtual en el que día a día reafirmamos ante el mundo nuestra identidad, una bitácora de la vida en donde podemos mostrar nuestro mejor lado. Todo el mundo tiene problemas pero claramente nadie va a tomarse una selfie mientras discute con su pareja o cuando le va mal en algún negocio, ni va a postear que ya no aguanta la diarrea. Por el contrario, la gente está en la continua búsqueda de la foto perfecta, esa que refleje todo lo que ha querido en la vida, ya sea un viaje, una familia o simplemente la validación de que se es el más parrandero de todos.

La vida es una caminata en la que vamos recolectando memorias y hoy la tecnología nos da la oportunidad de hacerlo minuto a minuto, así que si alguien quiere tomarse 10mil selfies en el baño, por mí está bien, pero creo que hay mejores maneras de que te recuerden.

Estándar
Gente de hoy

Lección futbolera

celebrate

La mejor estrategia para el próximo partido es dejar de pensar colectivamente y centrarnos en lo individual. No, no me volví loco, lo que pasa es que no estoy hablando de fútbol.

El 2 de Julio de 1994 revivimos la historia de Caín y Abel, pues un colombiano disparó 6 veces contra la humanidad de otro hermano colombiano. Andrés Escobar, por la razón más estúpida de todas, había sido asesinado.

Pensaría uno que eso fue parte de un doloroso pasado violento de nuestro país, pero hoy nos indignamos con la actriz holandesa Nicolette Van Dam por el montaje en el que nos relaciona con el narcotráfico (curiosamente usando un recurso similar fue como Colombia ganó su primer premio en el Festival de Cannes). No nos importó lo que la actriz había hecho por los niños del mundo en la UNICEF, solo nos importó que cometió un error, un autogol.

No digo que lo dejemos pasar, por supuesto que hay que expresarse, pero la forma de hacer respetar a nuestro país no es actuando precisamente como se nos acusa de ser. No nos gusta que nos llamen viciosos pero nos indignamos por la ley seca, no nos gusta que nos llamen hampones pero expresamos nuestra pasión destruyendo transmilenios, no nos gusta que nos tachen de sicarios pero los foros se llenan de amenazas de muerte contra el Belga PAD’R por su desatinada caricatura.

Se acabó el mundial para Japón y todo el mundo sigue hablando de la educación que demostraron sus hinchas al recoger los desperdicios después del partido. Es tiempo de que estemos a la altura de nuestra selección y mostrarle al planeta que no somos matones.

Somos gente como James Rodríguez, capaz de soñar imposibles y lograrlo. Somos gente convencida de lo que dijo Yepes “Hay que celebrar sabiendo que al lado hay un colombiano más”. Demostrémosle al mundo que 20 años después, hemos aprendido la lección que nos dejó el caballero del fútbol: “La vida no termina aquí”.

0 muertos, 0 heridos, 0 riñas. Esa será mi polla para el próximo partido ¿le meten?

escobar2-1

 

Estándar
Gente de hoy

El Polílogo Mundial

Imagen

Siempre he sido fan de Apple, ahora menos que antes ya que me gustaban más las cosas que salían de la mente de Jobs, sin embargo al ver el magnífico product placement de Samsung que desató la selfie más retuiteada de la historia en la transmisión de los Oscar, se me ocurrió una idea para lo que podría ser la respuesta del iPhone.

La diseñé y la publiqué en mi muro y oh sorpresa cuando al día siguiente, vi que uno de los grupos más influyentes de la publicidad “Redactores Publicitarios” la había publicado en su grupo de facebook. Lo sorprendente no eran los más de 2.500 likes que tenía, ni las casi 1.500 veces que había sido compartida, sino ver en los foros cómo había gente defendiendo fehacientemente a su marca. Los fanboys de Apple encantados con el aviso, los fanboys de Samsung denigrando de lo que podían, cuando evidentemente no era un aviso oficial sino un fake que yo como publicista siempre hago como una forma más de recochar en las redes sociales.

Es realmente maravilloso ver a través de la tecnología, como el diálogo se ha vuelto un polílogo mundial, en el que todos queremos participar de la misma conversación.

 

Estándar